El Huerto del Rey Moro

El Huerto del Rey Moro

Tú y yo sabemos bien que, de vez en cuando, en nuestra vida hay presencias que son difíciles de definir. De repente aparecen personas, imágenes, seres, paisajes y acontecimientos, que parecen lejos de los conceptos y etiquetas que conocemos o utilizamos en nuestro día a día. Nos sorprenden y de golpe nos dejan mudos. Permanecen lejos de nuestro alcance hasta que logramos articular con palabras esas presencias.

Así aparecieron en mi vida Arturo y Luisa y El Huerto del Rey Moro.
Caminaba por la ciudad, una calle cualquiera, y tras una tapia llena de grafitis apareció el impactante verde de la naturaleza. Encontré un espacio natural gestionado por una asociación de personas independientes y motivadas, que decidieron crear un huerto urbano en un solar, en principio, destinado a la construcción de viviendas.

El huerto es como un pequeño caos ordenado, dividido en pequeños bancales, donde cada uno puede, a voluntad, sembrar lo que le place: verduras, hortalizas, plantas ornamentales, medicinales etc. En el centro se alzan, regios, una higuera añosa y una lustrosa morera articulando todo el entorno. A su alrededor una explanada de tierra compactada y juguetes, muchos juguetes esperando a sus “personas pequeñas”, no en balde una de sus leyendas reza “Territorio de personas pequeñas”.

El huerto se comparte, todos los que quieren y según las normas que rigen, consensuadamente y de forma definida, el espacio, tienen acceso a un bancal propio o, en su defecto, a parte de los bancales netamente comunitarios.
Se percibe, a golpe de vista, que en este lugar se enseña a pensar en tres dimensiones, aprovechando que ciertas frutas y hortalizas se pueden cultivar en un eje vertical, por ejemplo, otras a lo largo de un enrejado en la pared, y otras directamente en el suelo. El lema es aprovechar todo el espacio disponible.

El huerto es un lugar propicio para la educación en valores, para el desarrollo socio-ambiental del barrio y la comunidad y para la integración social. Es un espacio vivo que se retroalimenta con experiencias y sapiencias viejas que se integran en las actuales. Los ciudadanos se enseñan, entre si, a cultivar la tierra con métodos de la agricultura ecológica y a transmitirlo, a su vez, a los demás. Aquí se amortigua el impacto ambiental con un conocimiento nuevo, fresco, saludable, económico y divertido de cultivar la tierra. Se enseña también a reciclar los residuos orgánicos del hogar, a través de la composta, como forma de abono natural.

Más allá de la maravilla de la observación de los ciclos de la naturaleza, también existe, y así se percibe, el sentimiento de paz y el bienestar generado por el trabajo manual al aire libre. Por no hablar de la alegría y el orgullo a comer las propias frutas y verduras.
La idea, pues, es crear un lugar donde los ciudadanos puedan intercambiar palabras y conocimientos sobre la naturaleza, tener contacto directo con la tierra y aprender a vivir en comunidad. Lo social tiene un aspecto tan relevante como la propia naturaleza, por ello, quizás, y aunque esta asociación espontánea no esté regida por una articulación netamente política, lo político subyace en la forma de vivir y entender la vida de estos ciudadanos.

Cuando pregunto por la iniciativa la respuesta es unánime, el objeto fundamental es reforzar la cohesión social y tener un espacio verde, para disfrutarlo plenamente, en la ciudad. A partir de ahí se elabora todo un discurso ideológico: reivindicar un terreno baldío, a resultas de la crisis inmobiliaria, y sujeto a la especulación inmobiliaria feroz y masiva como forma de desarrollo urbano para el disfrute de los vecinos. En estos pocos años de vida, el huerto ha alcanzado el mérito de justificar su existencia y permitir a las familias del barrio disfrutar de un pequeño pedazo de la Madre Naturaleza en plena ciudad.

Tal vez el proyecto no encaje en el marco típico de los proyectos de rehabilitación de suelos urbanos degradados promovidos por el Ayuntamiento. Pero no es menos cierto y constatable el efecto terapéutico del huerto sobre el barrio:

Dado el limitado espacio disponible en nuestra ciudad, los árboles en la calles, las flores en los balcones, los huertos colectivos, las plazas y parques crean una sensación de bienestar. No es sólo estética, realmente mejora nuestras vidas, nos facilita sombra, oxígeno y sensación de aislamiento acústico y térmico (de ahí el gran interés en los techos verdes o cubiertas vegetales). Viejos, adultos, jóvenes y niños que se reúnen alrededor de una pequeña parcela de tierra y vuelven a conectar con la naturaleza y con sus convecinos. Este trozo de tierra promueve el intercambio entre generaciones. Sin esperarlo nos encontramos con nuevos amigos de todas las edades y descubrimos un punto de inserción social e incluso, si se reflexiona un poco, profesional. Aún sin proponérselo, de forma explícita, el huerto es una forma de promover el retorno a la vida profesional, pues, sirva como ejemplo, hay una artesanía incipiente del mimbre y la caña que surge a su calor.

Este espacio creado y administrado colectivamente no tiene afán productivo y muestra de ello es la prohibición de comercializar lo que se produce. Este espacio además de embellecer el paisaje urbano fortalece los lazos comunitarios.

Desarrollar y transmitir conocimiento es un “valor” en sí mismo.

Con frecuencia, en el huerto, se organizan fiestas, encuentros de ocio, actividades educativas y eventos culturales. Son varios los colegios del barrio que hacen labor docente desde el huerto. Los monitores motivan, conciencian y educan a los alumnos en valores medioambientales. Se conciencia y se les hace tomar la iniciativa con acciones que tienen que ver con la calidad de sus dietas y la salud del planeta.

Preservar la naturaleza se convierte en un gesto natural si nos lo enseñan desde pequeños. Se fomenta, también, el consumo responsable como una forma de justicia social. Las ciudades son los mayores consumidores de productos agrícolas, pero las injustas leyes de mercado hacen que los beneficios generados en la producción agraria no reviertan en los productores directos. Muy por el contrario la subida de los alimentos repercute más, y negativamente, en los países subdesarrollados, donde la densidad de población es tan grande como su índice de pobreza.

Se pone en su conocimiento que las enfermedades causadas por la mala calidad del aire en las ciudades (sobre todo asma) se están desarrollando a un ritmo exponencial. El aumento de las enfermedades respiratorias se pueden paliar, en parte, mediante el desarrollo de espacios verdes y la reducción de las emisiones de CO2. Y por supuesto a estos alumnos se les enseña que estos pulmones verdes son idóneos para el ocio y la diversión.

Paqui Solana

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Es La Hora del Planeta

Es la Hora del Planeta

Un blog como el nuestro, comprometido, no podía dejar de hacerse eco de la acción simbólica que este próximo Sábado, 26 de marzo 2011, se realizará, desde las 8,30 a 9,30 horas ( hora local de cada país).

Una acción que es mucho más que un símbolo activo sobre el cambio climático. Se trata de una acción que supone avanzar en un modelo, sostenible, de usar los recursos, finitos por otra parte, del planeta; en consecuencia, es una acción que redundará en la consecución de una sociedad más justa y equitativa. Un reto para el que es necesario el debate, el compromiso y la implicación de cada uno de nosotros.

Cada vez se observa más nítidamente la relación que existe en determinadas zonas del planeta entre deterioro medioambiental por efecto de la acción humana y la vulnerabilidad de muchas poblaciones ante los, llamados, “desastres naturales”. La sobreexplotación de recursos naturales subyace, la mayoría de las veces, bajo la expresión última de un desastre natural. La especulación y el anárquico modelo de desarrollo económico evidencian el impacto negativo para las condiciones medioambientales del planeta y al mismo tiempo nos hace volver la mirada hacia el fenómeno de la pobreza: hambrunas, enfermedades asociadas al índice de miseria, desintegración social, disparidades entre países, desigualdad social y política, etc.

Cada vez son más numerosos los estudios que abundan y ahondan en la correlación de la intensiva deforestación, esencialmente en Centroamérica, y el incremento de las inundaciones y deslizamientos de tierras. También se evidencia la conexión entre el calentamiento, registrable, de la corteza terrestre y la frecuencia de determinados fenómenos naturales, como resultan las depresiones tropicales. Fenómenos que inciden de forma causal en el Sudeste Asiático, por ejemplo, donde el elevado índice de población asentado en costas, y que por ende dependen del mar para vivir, les convierte en población especialmente vulnerable. Hay otro tipo de fenómenos extremos, como los terremotos , tsunamis y huracanes, de los que aún no hay prueba suficiente para establecer la relación causal entre la acción directa del hombre y la fenomenología concreta, pero existe la sospecha fundada.

La Hora del Planeta nació a iniciativa de WWF-Australia , retomando una idea francesa de 2007 que promovió que tres millones de hogares cortasen la electricidad durante cinco minutos. La asociación quiso dar al evento una repercusión mayor y cuantificable y que al mismo tiempo se expandiera por el mundo. Nació así “ La hora del planeta”.
El Fondo Mundial para la Naturaleza validó con su respaldo, tácito y explícito, la iniciativa en la cumbre de la ONU sobre el cambio climático realizada en Copenhague.
El Protocolo de Kyoto , que expira en el 2012, debería sustituirse por otro texto adoptado durante la Cumbre Mundial del cambio climático, y debería estar refrendado, de forma amplia, por los distintos países. Cuantos más adeptos, individuos , instituciones y gobiernos, tenga la causa más repercusión tendrá sobre el mal uso y abuso de los recursos, despilfarro de energía por ejemplo, de forma directa y sobre la justicia social de forma indirecta.

Para la tierra puede ser el principio de su regeneración y para la sociedad humana el principio de un cambio efectivo en la conciencia y acción sobre las injusticias. Injusticias de la que los medios se hacen eco a plazo fijo y marcado en calendario. Injusticias que se evidencian a través de la repercusión mediática y que remueven las conciencias y espolean la vergüenza colectiva de los llamados países del Primer Mundo.

En más de ochenta países los ciudadanos y organismos institucionales respaldan esta acción simbólica que pretende aumentar la conciencia sobre la lucha contra el calentamiento global y reducen de forma cuantificable el consumo energético y las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera .

Por la simplicidad del gesto este tipo de acción puede ser seguida por gran parte de la población. Pero ¿Realmente tiene la gente tiene conciencia de las cuestiones del cambio climático? ¿ Cuál es nuestro nivel de concienciación y compromiso con el planeta y la humanidad ?.
Para comprender la génesis del problema el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el encargado de evaluar el riesgo del cambio climático, además de participarnos las conclusiones de sus estudios, debería actuar como catalizador de las acciones concretas, al efecto, de los distintos gobiernos. Deberían estar al servicio incondicional del planeta y reflejar tanto el rigor en la profundidad de sus análisis como la voluntad inequívoca de influir directamente sobre los distintos gobiernos.
Sus conclusiones no deberían ser un simple libro de memorias, conocimientos y experiencia, sino que como testigos de privilegio y desde la honestidad infranqueable deberían desempeñar una labor “in vigilando” , deberían tener las atribuciones necesarias para potenciar y adoptar medidas con valor de ley, a modo, y con las analogías pertinentes, de “ Comunidad Internacional”.

Juntos podemos tomar el control del futuro del planeta para legarlo en las mejores condiciones posibles a las generaciones futuras. Un gesto tan simple, en apariencia, como el de apagar las luces durante una hora, convertido en movimiento mundial y acción universal podría no solo combatir el cambio climático, sino poner en marcha la consagración de una voluntad común al servicio del mundo y la propia humanidad.

Es, La Hora del Planeta, súmate.

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Cultura deportiva, el deporte como generador de valores: Muay Thai


Cultura deportiva, el deporte como generador de valores: Muay Thai


Hace unos pocos meses tuvo lugar mi primera toma de contacto con un deporte que aún está consolidándose en España : el Muay Thai.
Esperaba encontrar, en el mejor de los casos, un ambiente agresivo y competitivo, lleno de chicos duros, ambiciosos, diestros y fornidos; el muestrario perfecto de una plétora de egos. No fue así afortunadamente. Fui testigo de una verdadera y autentica manifestación de respeto mutuo entre “maestro y alumno” y entre compañeros.
El respeto y la disciplina formaban el corpus tangible del gimnasio; como tangible era la confianza que irradiaba el maestro y que parecía conquistar, de forma natural, el espíritu de cada alumno. El tiempo semejaba estar suspendido entre aquellas blancas paredes. El gimnasio se había convertido en una escuela de vida , una escuela en la que todos los chicos y chicas hubiesen hallado la clave para ser conscientes, exclusivamente, de sus cuerpos. La alegría formaba parte del hábito deportivo, llenando, de forma gradual, de energía positiva los activos cuerpos. Me di cuenta que el Muay Thai era un deporte muy completo, tanto a nivel cardiovascular, como muscular, óseo y nervioso, y que proporcionaba resistencia, velocidad, coordinación y ritmo.
Nunca había sido consciente de las virtudes y valores de las artes marciales; ahora ese mundo me abría las puertas de una forma tan natural y sencilla como contemplar una puesta de sol. Lejos de mi imaginario quedaban las películas, malas por lo general, del género, como lejos quedaban, ahora, mis criterios y prejuicios.

Los chicos realizaban sus circuitos de flexiones, estiramientos, brazos, piernas, caderas, abdominales y lumbares completamente descalzos sobre el tatami. Luego el circuito iba adoptando la forma de katas, punses, sombras, golpes de puño y pierna con tensión gradual , hasta rematar con los ejercicios, a dúo, que el maestro indicaba. Sus mentes formaban un solo organismo que se fortalecía con la entrega y confianza de todos. Esa mente común estaba abierta por una especie de empatía colectiva: todos se preocupaban de si mismos y de todos los demás, en un silencio tan natural como ritual. Fue cuando me apercibí de los “valores” que el maestro había estado inculcando e imbuyendo en sus alumnos:
Trabajo, esfuerzo, voluntad, preparación física, fuerza mental, técnica y respeto.

José Carlos Jaramillo, el maestro, me dice que no se puede construir nada si las bases no son sólidas, y las bases del verdadero Muay Thai son la mente, el físico, la técnica y el respeto.
Por José Carlos, y por algunos de sus alumnos, he conocido algunas historias bellísimas de cómo este deporte y el clima del gimnasio lograron rescatar a chicos que se habían salido del camino : drogas, alcohol, desesperación y desesperanza…
Historias conmovedoras de cómo todos se ocupan y preocupan de todos incluso fuera del gimnasio. Vínculos fraternales que no solo han transcendido el espacio, sino también el tiempo.

Tiene alumnos de distinto sexo, de distinta procedencia y de todas las edades. Provienen de casi todos los ámbitos laborales/profesionales: estudiantes, estudiantes universitarios, profesiones liberales, cuerpos de seguridad del estado, trabajadores no cualificados,etc.

Vivimos tiempos difíciles y proclives a fanatismos, se anteponen los particularismos , raza, sexo, religión, frente a los derechos universales de la humanidad. El individuo, entendido como realidad autónoma separada del mundo, es una ficción, pues ningún individuo logra realizarse desvinculado de la sociedad en que nació y creció. La sociedad nos ha dado la cultura, la lengua, los bienes necesarios para subsistir , y por tanto formamos parte de un todo colectivo por más que reivindiquemos nuestras singularidades individuales. Sin identidad colectiva no se alcanza la identidad individual. La sociedad de los individuos es una conquista histórica, pero también lo es la voluntad de construir una democracia social y política y la elaboración de una ética solidaria de la existencia. Por más que al observar los arquetipos sociales tan desengañados de “la bondad de lo comunitario” sintamos sus demoledores efectos, la socialización es fundamental para la conformación de la identidad individual y colectiva. Tenemos que implicarnos en la forma en que se socializan a nuestros niños y jóvenes si queremos que triunfe la cultura de lo colectivo; si queremos que triunfen aquellas utopías y sueños que han producido, a lo largo de la historia, unos cambios tan grandes para la humanidad, y sobre todo si queremos evolucionar culturalmente y seguir soñando una sociedad más libre, justa y solidaria como realidad perdurable.

El ser humano muestra una gran variedad de comportamientos, es capaz de lo mejor y lo peor, pero la violencia es una conducta aprendida. Por tanto a la inversa, el aprendizaje, debe funcionar también: actuando sobre las motivaciones humanas, sobre las circunstancias y sobre la educación en valores podremos hacer una verdadera construcción de los social. El progreso cultural y social no requiere que el individuo esté exento de motivos innobles o perversos sino simplemente que, además de esos, tenga otros: empatía, capacidad de ponerse en el lugar del otro. De ahí la relevancia del aprendizaje y la cultura en todos los aspectos de la vida humana.

Paqui Solana

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Mi visión del Islam occidental, Tariq Ramadan

Mi visión del Islam occidental, Tariq Ramadan

( Les musulmans d’Occident et l’avenir de l’islam, Être musulman eurpopéen, Les musulmans d’ Occident, Islam, le face à face des civilisations, etc.)

Es posible que Tariq Ramadan haya tomado la idea de un Islam occidental de otros, pero ha sido él quien ha conseguido darle forma suscitando un intenso debate de gran complejidad y sutileza. No sería honesto ocultar que hay quienes opinan todo lo contrario pero sin el soporte, a nivel profesional, necesario para hacer verdadera argumentación de sus tesis.
Esbozar una alternativa islamista y preservar una “identidad” desde una nueva perspectiva , totalmente diferente a la que imponen los ideólogos y demás teóricos del Islam y lograr soslayar la hegemonía de la cultura y valores occidentales es una ardua tarea no exenta de riesgo. El hecho de interpretar el Islam no es ningún “pecado”, por el contrario, es algo esencial para el progreso de los pueblos. Sin interpretaciones, lo único que tenemos son acumulación de hechos, acumulación de tópicos, ortodoxia, y pura cronología histórica; así pues los datos, los hechos son necesarios pero la interpretación es absolutamente necesaria, lo que no significa que una interpretación sea mejor o peor sin tener en cuenta referentes claros; es tarea de todos hacer la justa evaluación de esas interpretaciones que tanto influyen e importan en un mundo globalizado como el que nos ha tocado vivir.
Me produce cierto malestar que ciertos intelectuales se instalen en los postulados y las concepciones del Islam más fundamentalistas para echar pestes, sin matices de ningún tipo, sobre realidades y sociedades tan complejas como las islámicas. Debe ser una actividad entretenida congratularse de la “ cómoda modernidad” de nuestras sociedades sin retrotraerse a la no tan lejana historia de nuestra Santa inquisición, por ejemplo, o al proceso de asimilación y conversión de judíos y musulmanes españoles, o judíos en Alemania etc.
Realmente poco tenemos de sociedad superior, nos hemos ganado un statu quo, después de mucha historia a nuestras espaldas y mucha revolución sangrienta, para conseguir Democracia y Estado del bienestar. Una suerte de lucha secular, incluso contra la propia tiranía y ortodoxia católica, para promover los cambios duraderos y la sociedad que queríamos crear. Cuando recuerdo los postulados de Malthus para argumentar que no podían existir cambios globales duraderos y que cualquier intento de ayuda estatal para mejorar las condiciones de vida de la humanidad estaba condenado al fracaso o como poco a empeorar la situación, y que si alimentamos a los pobres de esta generación tendríamos más en las siguientes me pongo enferma…Todo un alegato puesto en valor en algunos estados liberales para “discriminar” tácitamente, explícitamente queda feo, ciertas pautas de conducta , ciertos hábitos identitarios que poco o nada tienen que ver con el maltrato, la discriminación, las practicas degradantes , indignas, lacerantes, humillantes o que atentan contra la integridad física o moral de las mujeres musulmanas u otros colectivos, tanto o más, desfavorecidos de esas sociedades. Contra cualquiera de esas conductas todos “protestaríamos” o ejercitaríamos las acciones que estuviesen en nuestra mano con un propósito netamente abolicionista pues todo bien nacido las considera inaceptables y punibles ética y moralmente.
Así pues el islamismo, en versión actualizada, que propone Tariq Ramadan lejos de ser un “constructo” utilitarista , es una propuesta política que implica necesariamente respeto identitario , usando el concepto “identidad” sin sacarlo del contexto expresado, que amalgame todas las demandas y necesidades de las sociedades islámicas, entroncando con las antiguas tradiciones culturales, como elementos muy valiosos, para dar robustez y cuerpo al advenimiento de la democracia y la recuperación, por parte de la ciudadanía, de los espacios públicos, de la vida pública; sacando de esa tradición los elementos obsoletos, inhumanos, reprobables y punibles, para así, poder configurar una verdadera alternativa teórico-política, completa , para el futuro próximo de estos países.
El interés y la “simpatía” que Tariq Ramadan pueda haber suscitado en mi visión del Islam enfocan directa, frontalmente y con total énfasis en la emancipación social de estas sociedades, en la demarcación más absoluta entre poderes (separación de poderes) en la finalización de todos los efectos indeseables que unos regímenes y dirigentes sátrapas han erigido valiéndose de la ortodoxia religiosa.

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Reflexión tras leer una crítica a la labor de “ El planeta de los libros” alojada en el post “VIAJES CON HERODOTO. Ryszard Kapuscinski”

Reflexión tras leer una crítica a la labor de “ El planeta de los libros” alojada en el post “VIAJES CON HERODOTO. Ryszard Kapuscinski”

Los “desposeídos” de la cultura, de la estética dominante, no tienen EXISTENCIA alguna. EN el mundo llamado de la CREACIÓN (en el sentido más amplio de la palabra) sólo existen los creadores (con su soledad y su “religión”) y su CLIENTELA. Obviamente una élite/ prosélite que no se ocupa ni preocupa de sus excluidos , de sus “ignorantes”, de sus parias, de todos sus desheredados que no tienen manera alguna de emitir opiniones y formular preguntas, pues esas preguntas jamás entrarán en los sagrados templos de la cultura o en las herméticas y lujosas paredes de los privilegiados.

La CREACIÓN, el creador que no tenga el menor prurito de salvar esa perversa exclusión que se genera en el proceso creativo y comunicativo, es inmoral, inhumano y carente de sentido. Es netamente un mercantilista y cae en brazos del MERCANTILISMO. Un MERCANTILISMO útil para ese tipo de artistas que MERCADEAN con la cultura, enriqueciéndose en el proceso, o de lo contrario alegando la perversión de un sistema político que no le responde.
Por otra parte, este tipo de CREADORES casi nunca ( a no ser que proliferen y medren al calor de un poder político establecido, y estos, de por si, ya me merecen más crédito que los que no actúan más que por criterios mercantilistas puros y duros intentando salvaguardar una esmerada asepsia política, pues estos a diferencia de aquellos, que aún aceptando un cierto direccionismo político, sirven de alguna forma a la inclusión del desposeído) se EXPONEN ( críticas, ataques directos, calumnias, descrédito).

En definitiva, los políticos, al menos y a diferencia de estos angelicales creadores, se exponen…
Es cierto que la política de la izquierda, tiende a derechizarse por la perversa influencia de los MERCADOS, pero siempre ha tenido muy claro ese sentimiento de INCLUSIÓN.

ERGO, para encontrar “Cultura/Creación sin compromiso alguno” siempre quedarán los espacios momificados y las palabras muertas…

Saludos

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Reflexión tras leer el artículo de Nieves Martín “ Morir de hambre”

Reflexión tras leer el artículo de Nieves Martín “Morir de hambre”


Nieves, pocas veces los ideales de justicia y democracia cuajan porque raras veces van en la dirección de los intereses de los poderosos. Tal vez cuando comenté que Bono no me parecía el “ personaje público” adecuado al que Juan Tomás confiara esa carta abierta , tendría que haber apostillado que los Estados, algunos más que otros, han demostrado su lentitud y/o negligencia a la hora de abordar problemas colectivos o transnacionales con ciertas garantías. La paz entre los Estados, el intento de una paz interplanetaria de naturaleza internacional, es aún una utopía en la mente de los que nos autodefinimos “idealistas”, pues son muy pocas las naciones comprometidas, activamente, en ese pacto de mínimos de justicia y democracia. Si bien es cierto que ese ideal de la ilustración ( paz social universal) no está íntegramente sustentado por el aparato institucional de los Estado-Nación (aunque sería el punto de partida deseable y ético) hoy en día Internet nos ha dotado de una cierta voz , una cierta potencialidad de rebelión social ante la injusticia . Otra cosa es la capacidad de generar pensamiento-acción en torno a unos derechos “prepolíticos”. De todas formas aunque esos pensamientos prepolíticos, en un principio, estén bien para generar debate y generar ética social, se necesita algo más para cambiar el paso de las tiranías y tribalismos asentados y afianzados; Se necesita un verdadero cambio que permita , desde la política (mientras más grande el arco ideológico mejor) generar valor INSTITUCIONAL.

Por ahora, y como excepción, todos, a título individual, podemos ser Juan Tomás y enarbolar su bandera y extender su mensaje; y de paso decir a nuestros conciudadanos que no podemos blindarnos en nuestros privilegios, en nuestra imaginaria urna de democracia y justicia al margen de los que anhelan esos mismos derechos. Pues más pronto que tarde la tozuda realidad se encargará en demostrarnos que no hay fronteras vedadas a los elementales principios de JUSTICIA.

SALUDOS

PD: A veces pienso en lo mucho que le hemos fallado a los saharauis y le pongo cara y nombre a esa legión de decepcionados…

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La creación social del desvalor

La creación social del desvalor

La burbuja tecnológica, en cierta forma, fue a resultas de los nuevos comportamientos y/o usos de los ínternautas.
Empresas que “compraban”, a precio de oro, servicios y expertos tecnológicos en todo el mundo para programar en la Web se iban dando cuenta que no podían canalizar y encorsetar a los usuarios en sus dominios. Sino que eran esos usuarios, que ellos querían someter a su soterrada dictadura, los que se iban haciendo con el control de la Web. El diagnostico era meridianamente claro, a ojos vista, el ritmo de creación de páginas Web era vertiginoso y prácticamente exponencial a los esfuerzos del lobby por reconquistar y reconducir a la masa al redil. En la sombra y tras los clarísimos intereses del lobby, se ocultaban los intereses de los Estados. No el Estado en el sentido clásico, sino el Estado como entidad propia, un ente que se debe más a su propio aparato y a su realidad económico-política que a las ideas que le dieron vida.
Legislar a como de lugar ese fue el fideicomiso. Tal vez, los Estados, en esos primeros momentos de evolución y expansión de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, sólo actuasen por pura inercia; un simple operar (legislar) y desarrollar (consolidar) el objeto de súplica: La red social debe ser como el Fútbol. Al pueblo pan y ludi .El pueblo, ese miasma que se pega a la piel en épocas de elecciones y que tras ellas se puede lavar y si el caso lo requiere extirpar como un tumor feo y hediondo. El pueblo no puede, ni debe, representar clave alguna de poder. Si en efecto, a través de la gestión se configuran y confirman las certezas en virtud a las cuales está organizada una sociedad, hay que articular, o desarticular, el potencial de gestión de la red…
Nos amamantaron y crecimos con inocentes axiomas del calado de: “La información es poder”, “Quien controla la información controla el poder”, “La información no tiene precio” y de repente esos axiomas se le antojaban al lobby tecnológico y al poder demasiado tangibles. De pronto se encontraron en la dramática tesitura, para ellos, de aceptar que “los datos”,”el contenido Web” “la rebelión cívica” crecía rápidamente debido a las aportaciones, altuistas, de los usuarios.
Ni siquiera el hecho de la “dificultad informática” o la “brecha tecnológica” que habían venido cultivando y fomentando les servía de blindaje. La actividad de los usuarios ejercía un efecto simplificador y beneficioso, incluso para la informática en general, ya que lograba desmitificar la necesidad de ser un experto en tecnología para poder operar en la red; no sólo para tener el control de sus propias necesidades, sino que ofrecía la posibilidad de ser coparticipes en la creación de servicios Web y coparticipes en la vida sociopolítica en los márgenes del sistema.
Así pues los “especialistas” se veían relegados incluso de las funciones inmediatas al nuevo estatus, es decir, el precio de estructurar esta cantidad de nuevo contenido mediante semántica lo pondríamos los usuarios.

Visto el problema vistas las soluciones. Las alternativas pasaban a las claras por “la regulación” y la censura subliminal. A nosotros nos tocó Sinde ¿Cuando una ley es inmoral hay que obedecerla? Veremos…
Estaba claro, no se iban a quedar de brazos cruzados para ver como los ponía en jaque una masa desestructurada de dindundis e idealistas.
Recurrieron pues a la presión al legislador, provocando y forzando nuevas formas legales que pudieran restringir el fenómeno y devolverles su lucrativo coto de caza.
Conceptos como canon digital, brecha digital, webtop, etc. irrumpieron en nuestras vidas sin ser obstáculo suficiente para evitar nuestro particular modo de acceder y usar la Web, que continuaba cambiando con la misma plasticidad que el cerebro humano.
Los ínternautas continuaban aumentando la interactividad, inhibiendo unas formas y creando otras nuevas a modo de nodos o enlaces sinápticos. Nacía una nueva forma de hacer Web: el Socialware, echando por tierra todas las pegas e incertidumbres generadas por los especialistas en torno a la participación de los usuarios. Todos eran conscientes que salvado “el anonimato” no habría escollo suficientemente grande para frenar este movimiento espontáneo.
Las revueltas del Mediterráneo ya no sólo era una estadística más. Algo muy grande estaba pasando, de forma conjunta y global seres de todo el planeta de una manera completamente desorganizada, altruista y conjunta estaban haciendo sociopolítica, estaban creando datos, información, software e innovaciones constantes para estos socialwares.

Redes sociales que permitan a los usuarios comunicarse entre sí y con el mundo, compartir ideas, incluso dar voz a los sin voz a los sometidos a los vetos de sus países resultaba ser la pequeña gran revolución. Redes del calado de altern.org , eran aniquiladas y volvían a surgir, cual ave fénix de entre sus cenizas , pues el Socialware tiene un código genético tan espontáneo y dinámico que le permite evolucionar en cualquier dirección , y seguir incluyendo las aportaciones de nuevos usuarios en forma de contenido , nuevas funcionalidades y/o nuevos servicios Web.
Unos cuantos hackers habían sido capaces de estudiar la estructura de la sociedad celta y renovar los ritos iniciáticos de pasajes ( ritos de pasaje: se otorgaban a los aspirantes la oportunidad de cambiar su forma de percibir el mundo , abriendo ciertas puertas internas que el discípulo no ha podido abrir por sí mismo a una nueva percepción , dotándoles de un verdadero estado de conciencia para reinterpretar el mundo y a si mismo) logrando dar total autonomía a células que a pese a formar parte del todo , eran un todo en si mismas. Así podían soportar los envites persecutorios de los que fueron objeto y/o objetivo.

El alarde filantrópico de Bill Gates resultaba ser el punto de inflexión, del vetusto sistema, su gesto de generosidad no dejaba de ser una caricatura netamente simbólica.
Así pues surgía el principio de un nuevo paradigma motivado por la interacción social, ya no eran solo los antaño codiciados e intercambiados ficheros mp3, ahora irrumpían las entradas y modificaciones a las wikis, los blog, etc. que hacían de la Web un modelo de distribución abierto, permitiendo a cualquiera modificar su código y crear nuevos programas y aplicaciones.
El software libre nacía con todos los parabienes de una forma de innovación que se basaba en la cooperación y libre circulación del conocimiento tecnológico.
Todo esto nos colocaba en un lugar de privilegio : ”La gran revolución era posible”, “otro mundo era posible”… las redes sociales, los sitios comunales como los wikis , los blog , la capacidad de actuar desde la palabra y hablar desde el acto era algo que ni los rebeldes defensores de la Segunda República tuvieron en sus manos ; el reto , para nosotros, es saber estar a la altura de las circunstancias y saber encauzar un movimiento que acabará haciendo no solo conciencia cívica sino verdadera política.

Hemos pasado de hacer futuribles con el escenario global y los motivos de los conflictos entre países, de la guerra por los recursos, etc. a vivir , en presente , una verdadera enfermedad del sistema capitalista y una verdadera “crisis económica”.
El principio esencial de la política anticíclica keynesiana partía de la premisa de que en los momentos de crisis y de baja actividad/ productividad los gobiernos ponían en marcha políticas de inversión y gasto público que debían actuar como mecanismos compensatorios de la baja actividad/productividad del sector privado. Así se estimulaba e incentivaba tanto la demanda como la inversión en bienes de consumo y se paliaba el incremento del desempleo.

Con esta finalidad los gobiernos movilizaban sus recursos tanto económicos como legislativos de ser necesarios, incluso, recurrían, si la situación lo demandaba, a la emisión de deuda pública.
Pues bien si en este momento observamos el comportamiento de los principales agentes económicos de carácter público en eso que llamamos primer mundo se sitúa en las antípodas de una política anticíclica convencional o de manual de economista.

Las preocupaciones, hasta ayer, lógicas porque el tan temido déficit pudiera tener un efecto inflacionista parecen haber perdido sentido en un contexto de tan escasa demanda. Por otro lado en un momento en que el mercado, los inversores se han instalado en la desconfianza hacia las instituciones privadas no parecería descabellado que los Estados emitieran deuda pública que sí podría ser bien aceptado por el mercado y permitiría el traspaso de recursos productivos al sistema.
Es fácil hacer conjeturas del por qué aun no se ha hecho con la misma premura que se han tomado otras medidas .Es posible que la explicación esté en el alto nivel de deuda actual del propio sector público, concertado ya antes de la entrada en la fase de recesión, fruto de haber llevado, de forma global, a la economía al límite de sus posibilidades.
Aprendida la lección de que occidente no es intocable, es más es totalmente vulnerable, los más sólidos defensores del libre mercado (tándem formado por el poder económico y el poder político bajo el abrigo del sistema democrático) en nuestras modernas sociedades representadas por las mega ciudades estadounidenses, han decidido tomar un rumbo totalmente desconcertante. Ya no se trata de flexibilizaciones leoninas de los mercados laborales y/o financieros y la tan traída y llevada pauta del equilibrio presupuestario, ahora se trataría de convencer a la ciudadanía de que las medidas regresivas para la ciudadanía, sobre todo para el derecho de los trabajadores, que se tomarían estarían destinadas a una justa redistribución de la riqueza y a la búsqueda de un empleo con calidad/seguridad.

El sindicalismo ha demostrado su incapacidad sistémica y sistemática de proponer respuestas independientes a las ideologías existentes, ya no en el ámbito de los nuevos retos de la globalización /internacionalización del capital, empresas y poderes públicos, sino tan siquiera en el ámbito de las conquistas sociales que heredaron y que se atenían a los principios de justicia social y solidaridad.

La capacidad de los gobiernos occidentales de enfrentarse a esta crisis es aceptable, dependiendo de qué países se trate, como se ha demostrado en las medidas de urgencia tomadas; los Bancos Centrales han actuado como un solo organismo y han coordinado y buscado políticas monetarias capaz de insuflar liquidez suficiente a la Banca.
En España al elevado costo de quedarse sin tejido empresarial y con un 20% de desempleados.
Es extraño que ninguno sienta escozores de conciencia al quedar tan meridianamente claro, tan evidentemente expuesto que con las migas de ese potencial económico o de esa liquidez desplegada, con toda intensidad y a toda máquina, por las potencias del primer mundo podrían haber sobrevivido millones de seres humanos que ya no tendrán esa fortuna. Es posible que estos seres no estén capacitados para responder con otro castigo, a tal ultraje, que el de sabotear las estratégicas y geopolíticas fronteras que nuestras economías han creado. Con papeles o sin papeles la hégira del hambre golpeará en el corazón mismo de los anquilosados corazones occidentales, de una forma u otra.

Han sido muchos los agravios sufridos por una parte de la humanidad para que los nuevos gurús económicos hagan filigranas ideológicas que puedan empuñar los Obama, Sarkozy, Merkel, Berlusconi etc. como panaceas del fundamentalismo democrático.
No puedo dejar de pensar en los países que han venido soportando estoicamente todas y cada una de las recetas de ese fundamentalismo económico e ideológico de las primeras potencias, que le impidieron salvar la situación recurriendo al recurso de la nacionalización. Todo lo que tenía tintes de nacionalización de recursos/mercados sonaba a república bananera en la que las inversiones/capitales extranjeros no tenían garantías jurídico-legales suficientes. No puedo dejar de pensar que el “consumo” impone cada vez más una labor que eclipsa al mayor bienestar que prometía. La elección entre un consumo hiperutilitario de mano de obra, eventualmente menos inhumano y menos destructor, mejor organizado, y las formas modernas de subsistencia, se plantea personalmente a un número creciente de individuos. Elegir es cosa nuestra. Pero ya es hora de romper con el encorsetadamente estrecho utilitarismo Inglés de la economía política como parte esencial del Estado-Nación y las reglas del juego democrático; que para más INRI han sido el legado cultural con el que han amamantado a toda una generación, y del cual han hecho patrimonio social.
No solo conceptos aportados por los especialistas en la constitución/construcción de la burbuja financiera, sino también conceptos surgidos al amparo del desarrollo de la economía real, se han incorporado al ideario colectivo de paradigmas, símbolos y representaciones forjadas por la economía clásica y la economía neoclásica.

La ciudadanía pues , tiene derecho a forjar su propia emancipación de toda esa filosofía moral y reglas de juego y crear otras con argumentos reales basados en necesidades reales , producir más para consumir más ya no es una impostura exclusiva del sistema neocapitalista , sino del propio ciudadano del mundo que debe ser corresponsable de su consumo pues la máquina económica y las necesidades humanas son infinitamente voraces y se alimentan de esta ambigüedad , que eso que se llama propia regulación de los mercados fomenta , entre las necesidades reales, la verdadera necesidad/utilidad.
El verdadero y racional equilibrio oferta/demanda es el que mejora la condición de todos los hombres. El libre mercado real ha sido reemplazado por un mercado especulativo que ha distorsionado el sentido de la necesidad por una suerte de voluntad subjetiva, de apreciación subjetiva de la necesidad individual y/o colectiva.
Si bien es cierto que ningún Estado-nación, por ende ningún Estado del bienestar, habría sido viable sin sustentarse en ese subjetivo bien común. No por ello se debe instaurar la tiranía del concepto utilidad .Si ese concepto primase sobre la necesidad real, cualquier remedio, a corto, medio y largo plazo, sería insuficiente para soportar el supuestamente cíclico motor económico mundial.
Sería totalmente ingenuo creer que las medidas estructurales y puntuales para regular el sistema serían suficientes para mantenerlo de forma indefinida.
Quizás esta recesión globalizada, esta crisis nos debe llevar a abrir un debate desde la seriedad lógica y desde el punto de vista del desarrollo sostenible de nuestras sociedades. Tal vez esa toma de conciencia pueda hacernos salir de la esquizofrenia en la que nos despertamos cada día, mirando índices de referencia, el parquet internacional y sufrir la tiranía de los indicadores con los que medimos nuestro propio progreso y definir nuestras opciones colectivas. Juntos podemos corregir las maldades del sistema y refundar los valores y los conceptos que realmente representan nuestra vida colectiva en términos de justicia y libertad. Valores que nos permitan ser objetivos y justos en la redistribución de la riqueza, la conservación del patrimonio natural y el acceso de todos los seres humanos a los derechos fundamentales. No se trata de generar un nuevo corpus doctrinal frente a los desafíos de la crisis, la energía, la salud mundial, la alimentación, el cambio climático. La idea es promover un nuevo modelo de crecimiento sostenible instaurado sobre la justicia social, el progreso, la libertad y la democracia, rompiendo el meme perversamente instaurado (por los lobby’s económicos y la ortodoxia tiránica de las primeras economías).
Esta recesión debería representar una verdadera oportunidad para generar, desde la valentía, verdadero librepensamiento ideológico.
De todas formas el reto más inmediato de España es anticiparse a las consecuencias sociales de la crisis. Hemos visto como los gobiernos de los primeros países se han unido en la aplicación de un plan de emergencia para salvar la banca, ahora debemos pedir a nuestro gobierno y a la UE un plan de igual envergadura por salvar y reflotar el empleo.

Tenemos en las manos una herramienta para modular la histórica “escasez”; las ciencias económicas suponen siempre un postulado de escasez (recursos, mercancías, bienes, trabajo) y en tanto que homo aeconomicus, hombres administrados por las instituciones modernas y sometidos a servicios que bebemos adquirir o suministrar a cambio de honorarios, debemos modular nuestra voracidad consumista. Estamos viendo a numerosos tunecinos y egipcios que aún no han perdido la más esencial de las gratuidades: la de compartir pensamientos y deseos de libertad y justicia.
No tienen trabajo pero tienen Internet, dicen…es cierto, no tienen nada más allá de una herramienta, la red social, y su gratuidad de pensamiento y acción.

Saludos

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