Mi visión del Islam occidental, Tariq Ramadan

Mi visión del Islam occidental, Tariq Ramadan

( Les musulmans d’Occident et l’avenir de l’islam, Être musulman eurpopéen, Les musulmans d’ Occident, Islam, le face à face des civilisations, etc.)

Es posible que Tariq Ramadan haya tomado la idea de un Islam occidental de otros, pero ha sido él quien ha conseguido darle forma suscitando un intenso debate de gran complejidad y sutileza. No sería honesto ocultar que hay quienes opinan todo lo contrario pero sin el soporte, a nivel profesional, necesario para hacer verdadera argumentación de sus tesis.
Esbozar una alternativa islamista y preservar una “identidad” desde una nueva perspectiva , totalmente diferente a la que imponen los ideólogos y demás teóricos del Islam y lograr soslayar la hegemonía de la cultura y valores occidentales es una ardua tarea no exenta de riesgo. El hecho de interpretar el Islam no es ningún “pecado”, por el contrario, es algo esencial para el progreso de los pueblos. Sin interpretaciones, lo único que tenemos son acumulación de hechos, acumulación de tópicos, ortodoxia, y pura cronología histórica; así pues los datos, los hechos son necesarios pero la interpretación es absolutamente necesaria, lo que no significa que una interpretación sea mejor o peor sin tener en cuenta referentes claros; es tarea de todos hacer la justa evaluación de esas interpretaciones que tanto influyen e importan en un mundo globalizado como el que nos ha tocado vivir.
Me produce cierto malestar que ciertos intelectuales se instalen en los postulados y las concepciones del Islam más fundamentalistas para echar pestes, sin matices de ningún tipo, sobre realidades y sociedades tan complejas como las islámicas. Debe ser una actividad entretenida congratularse de la “ cómoda modernidad” de nuestras sociedades sin retrotraerse a la no tan lejana historia de nuestra Santa inquisición, por ejemplo, o al proceso de asimilación y conversión de judíos y musulmanes españoles, o judíos en Alemania etc.
Realmente poco tenemos de sociedad superior, nos hemos ganado un statu quo, después de mucha historia a nuestras espaldas y mucha revolución sangrienta, para conseguir Democracia y Estado del bienestar. Una suerte de lucha secular, incluso contra la propia tiranía y ortodoxia católica, para promover los cambios duraderos y la sociedad que queríamos crear. Cuando recuerdo los postulados de Malthus para argumentar que no podían existir cambios globales duraderos y que cualquier intento de ayuda estatal para mejorar las condiciones de vida de la humanidad estaba condenado al fracaso o como poco a empeorar la situación, y que si alimentamos a los pobres de esta generación tendríamos más en las siguientes me pongo enferma…Todo un alegato puesto en valor en algunos estados liberales para “discriminar” tácitamente, explícitamente queda feo, ciertas pautas de conducta , ciertos hábitos identitarios que poco o nada tienen que ver con el maltrato, la discriminación, las practicas degradantes , indignas, lacerantes, humillantes o que atentan contra la integridad física o moral de las mujeres musulmanas u otros colectivos, tanto o más, desfavorecidos de esas sociedades. Contra cualquiera de esas conductas todos “protestaríamos” o ejercitaríamos las acciones que estuviesen en nuestra mano con un propósito netamente abolicionista pues todo bien nacido las considera inaceptables y punibles ética y moralmente.
Así pues el islamismo, en versión actualizada, que propone Tariq Ramadan lejos de ser un “constructo” utilitarista , es una propuesta política que implica necesariamente respeto identitario , usando el concepto “identidad” sin sacarlo del contexto expresado, que amalgame todas las demandas y necesidades de las sociedades islámicas, entroncando con las antiguas tradiciones culturales, como elementos muy valiosos, para dar robustez y cuerpo al advenimiento de la democracia y la recuperación, por parte de la ciudadanía, de los espacios públicos, de la vida pública; sacando de esa tradición los elementos obsoletos, inhumanos, reprobables y punibles, para así, poder configurar una verdadera alternativa teórico-política, completa , para el futuro próximo de estos países.
El interés y la “simpatía” que Tariq Ramadan pueda haber suscitado en mi visión del Islam enfocan directa, frontalmente y con total énfasis en la emancipación social de estas sociedades, en la demarcación más absoluta entre poderes (separación de poderes) en la finalización de todos los efectos indeseables que unos regímenes y dirigentes sátrapas han erigido valiéndose de la ortodoxia religiosa.

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