“Causa Couso”

Reflexión tras leer el árticulo de Jon Sistiaga en El País ” Brindar con un alma”

El artículo, de perfecta redacción, de Sistiaga , acomete el pasado blandiendo un sentimentalismo que dudo mucho favorezca la “Causa Couso”.
Parece que ese sentimentalismo fácil , que llega sin dificultad al corazón de todo bien nacido, constituyera el mejor fundamento y/o argumento que pudiera enarbolar.
El artículo carece del contenido claro y preciso al que nos han acostumbrado muy buenos periodistas o reporteros nacionales e internacionales, incluido él. Y por tanto se desaconseja el “uso” del artículo por parte de quién no haya perdido la probidad intelectual.
Los cambios en la memoria son generalmente inconscientes y las “distorsiones” se van produciendo gradualmente sin interferencias calculadas. No es que pretendamos engañarnos a nosotros mismos o a los demás es simplemente un mecanismo de autodefensa. Por ello cuando hablamos desde la memoria o apelamos a ella sin el suficiente espíritu crítico y reflexión, o sin el necesario escepticismo del investigador y buscador de la verdad, sin el rigor y la curiosidad periodística o sin el curioso que pueda habitar en nosotros, nos alejaremos, progresivamente, de la objetividad que un acontecimiento necesita y en especial para los que han de dar “testimonio” ante tribunales de justicia.
Seguramente Sistiaga lo haga con la mejor intención del mundo , pero la experiencia demuestra que no es la forma más acertada de enfocar una “justa causa”, cuando la prioridad es que se haga JUSTICIA y de facto ya hemos logrado un avance significativo: La visita de una comisión judicial para una inspección ocular del hotel Palestina y del lugar desde el que el tanque estadounidense disparó contra el edificio donde se alojaba la prensa internacional que en Abril de 2003 cubría la guerra de Irak. Además teniendo la certeza de la validez jurídica de la diligencia que se practicará y que afectará, sin duda, no sólo a los tres militares de EEUU responsables del disparo y que están procesados por homicidio y delito contra la comunidad internacional, sino que afectará, sin género de duda, a la forma en que la comunidad internacional acometa futuros procedimientos.

Paqui Solana

Saludos

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Nulla poena sine lege

 

Nulla poena sine lege

¿ Pena? : el bolsillo del contribuyente

¿Ley? :    mil y una tesis  y ninguna afirmación demostrable…

¿ Qué falta? ¿ Qué sobra?

Energía Nuclear, un debate por afrontar

¿ Por qué los políticos de Palomares en lugar de pensar en remover toneladas y toneladas de tierras semidesérticas que una vez finalizados los trabajos dejarían al municipio con los mismos escasos recursos económicos no piensan en luchar por instalar una central nuclear?

Dada la coyuntura económica tenemos que hacernos más preguntas que nunca sobre los problemas reales, para qué sirven las cosas, por qué sirven para algo, cuales son los tempos aplicables a esas cosas; incluso en términos filosóficos como utilidad/pragmatismo: ¿qué es la utilidad? ¿qué es el pragmatismo? etc.
Hay equivocaciones que, en un determinado momento, un Estado no puede cometer. No hablo solo de despropósitos, cuando no puras y simples estupideces ex cátedra que escuchamos a diario de pseudointelectuales y salvapatrias, sin ánimo de ofender a nadie.

La charlatanería es barata, los errores de bulto no. La charlatanería produce una capacidad de atracción y una audiencia infinitamente mayor que la de la cruda realidad que ha suplantado…
Detesto ese voluntarismo de lo bello, lo plástico, lo estético, al que indudablemente todos nos sumaríamos, y a la abundancia de argumentos y palabras vanas y ociosas que en torno a ello se producen y sudecen.
¿ Cómo una Nación, una sociedad, que no se propone llegar a la esencia de la realidad que le ha tocado vivir, aproximándose lo más posible a la verdad, puede emitir juicios y tomar decisiones bien informadas /reflexionadas sobre la manera más adecuada de gestionar asuntos públicos como los de la energía , por ejemplo?.

Flaco favor a una Nación , a una sociedad, si sus “intelectuales” montan argumentos que “hagan bonito”, que queden bien, que sean políticamente correctos sin tener el conocimiento suficiente sobre los hechos relevantes para lograr sus objetivos y/o con el rigor que la prudencia exige.

La hora de las perogrulladas ha terminado y es la hora de un debate PÚBLICO Y NOTORIO SOBRE LA ALTERNATIVA NUCLEAR

Saludos

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Una mirada diferente a la Ley Antitabaco

Una mirada diferente a la  Ley  Antitabaco a raíz de las diversas argumentaciones vía salud que los “Intelectuales , Profesionales Médicos , Políticos y Juristas” han asumido.

Ivan Illich decía :“ La empresa médica se ha vuelto un peligro para la salud” ,  es una frase que puede escandalizar a muchos pero si reflexionamos sobre la historia de la empresa médica  tenemos que sacar conclusiones, con todas las matizaciones que queramos/podamos, que avalan  esa opinión.

Como causa pública la empresa médica comenzó con el surgimiento de los Estado-nación y la salud se volvió  “ Ley” , una “norma” cualitativa para muchos colectivos y grupos sociales. En los albores de la empresa médica había una figura muy representativa, explícitamente y tácitamente,  de esa nueva exigencia al individuo y al grupo :LA POLICIA SANITARIA, encargada de aplicar los reglamentos de higiene .En su momento la policía sanitaria prusiana fue una de las más duras, por no decir terroríficas. Hace relativamente poco tiempo un Juez de Granada dictó una sentencia ( la vacuna del sarampión por la fuerza ) que, si los “periodistas” y los medios de comunicación no se debieran tanto a sus amos o a la pela , debería generar polémica y debate público; esta sentencia ,como poco, roza el mismo espíritu con que se creó la policía médica prusiana. La salud, que en un principio era un derecho/deber se ha ido tornando cada vez más una EXIGENCIA , una necesidad irreprimible. La focalización pública e institucional sobre la salud o el mismo concepto actual de salud es más pernicioso que  cualquier empresa médica con todos los efectos perniciosos  de los actos médicos, más que cualquier droga legal o ilegal  y más que el tabaco. La que habla  no fuma pero tiene la jodida manía de reflexionar y contrastar el fenómeno a lo largo de la historia…

¿ Después será el chorizo y el potaje de garbanzos?

 

Paqui Solana

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Reflexión sobre el artículo de Luis Balcarce en el País

Reflexión sobre el artículo de   Luis Balcarce en el País

La verdad es que me asombra, por no decir me abochorna, la forma en la que se despachan los problemas del ” asiento político” que no de la “Política”.

Soy de las que piensan que si un “Estado”  carece de medios suficientes para “cierto” cambio está condenado a la “sumisión” , pues no tendría recursos y medios para su conservación.

A veces creo que han muerto todos los políticos  ilustrados, aunque la ilustración siga vivita y coleando, y los actuales “relevos”, algunos/as de cuota, políticos encargados de pilotar el Estado-Nación no tienen nada claro el valor, real, de  La Constitución ; así que presuponerles voluntad decidida de conservar lo mejor de la tradición histórica de nuestro pasado reciente y presente es como pedir peras al olmo.

Por más que el sistema institucional en el que apoyamos nuestras libertades necesite de obligados aires renovadores para mantener su vitalidad. Sin la solidez y la docta visión  de los políticos que forjaron La Constitución, la democracia está llamada a padecer todos los males del sectarismo politiquero de turno con o sin niñas de por medio.

Ojalá recobrásemos el rumbo e impulsásemos una adecuada y democrática institucionalización del cambio político, económico, cultural , social e histórico que  España merece.

Paqui Solana

Curiosa anécdota fotográfica que ilustra las guerras mediáticas que se libran en la izquierda

El País ningunea a la niña de Felipe y Público sólo tiene ojos para ella

Luis Balcarce, 15 de diciembre de 2010 a las 16:58

Una foto vale más que mil batallas mediáticas. La ministra Carme Chacón se encontraba esta lunes 13 de diciembre de 2010 de gira por Nueva York vendiéndose como promesa de la izquierda en  un seminario organizado por el think tank Global Progress y que reunió a viejas glorias del progresismo como Bill Clinton, Tony Blair y Felipe González.

De este encuentro entre lo nuevo y lo viejo del pensamiento ‘progre’ surgiría una curiosa anécdota fotográfica que ilustra las guerras mediáticas que se libran en la izquierda.

Porque entre Prisa (González y Rubalcaba) y Público (Roures y Barroso, marido de Chacón) donde las dan las toman.

La niña de Felipe no aparece en la foto de El País pese a estar sentada al lado de Clinton y se prefiere engrandecer la figura de González (de pie y haciendo sombra al resto). Mientras, Público y El Periódico sólo tuvieron ojos para ella.

Está claro que detrás de esa foto está nada menos que la cuestión de la sucesión en el PSOE: mientras el grupo mediático zapateril apuesta por el matrimonio Barroso-Chacón [él, personalmente, ofreció en un viaje a Estados Unidos, la presidencia de Radio Televisión Española a Luis Fernández, Carnicero dixit] en Prisa la vieja guardia felipista es mucho Rubalcaba. Como diría un viejo socialista, el que se mueve no sale en la foto.

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A toda pastilla

Una reflexión tras leer el artículo de Amador Fernández-Savater : “ La cena del miedo (mi reunión con la ministra González Sinde)”

A toda pastilla

Para tener alguna posibilidad de ser tomada en serio la total liberalización de las descargas en la red  habría que tener en cuenta dos exigencias a priori irreconciliables: por una parte el fundamento de la propiedad intelectual y por otra los motivos de una amplia base social  y su rechazo casi instintivo a la hipotética  brecha sociocultural que la ley Sinde parece personalizar.

Son muchos los que disienten, unos por buenos sentimientos, otros por consideraciones ideológicas y otros por el puro peso económico; y toda ley  que tienda , por naturaleza,  a reducir, por poco que fuera, la libertad de acción en la red suele disgustar, más o menos,  y ello ha influido en la creación de plataformas e iniciativas de la sociedad civil.

Lo cierto es que la ley no parece dar cauce a los diferentes criterios y necesidades o parece haberse centrado, especialmente, en  términos económicos , incluso por encima del concepto “propiedad intelectual”; como parece haber obviado los recursos y el dinamismo que la red proporciona  para generar un  nuevo contrato social y natural para afrontar la heurística del miedo : la red se ha convertido en   un lugar  de interrelaciones  recíprocas y cruzadas,  se ha convertido en una nueva variable física que piensa, padece, se organiza y pesa en aras a un nuevo correlato de estas nuevas masas de individuos, grupos y subgrupos, con sus instrumentos y sus saberes , y tienen capacidad de volverse contra los poderes fácticos .

La ley se puede convertir en papel mojado frente a este nuevo espíritu  espontáneo y colectivo si los políticos y los gobiernos no saben vislumbrar e inventar una nueva concepción de la política y del dirigente político.

Un símil , a casi nadie se le ocurriría no discutir y postularse ante el riesgo de la apropiación de lo vivo a través  de patentes, la farmaindustria es toda una experta en el tema de marras…y aquí si nos planteamos que los políticos, los gobiernos deben ser los cauces de un nuevo contrato natural que establezca los  límites de una lógica , las más de las veces, perversa, y prevenir sus desordenes.

La  libertad de la industria  no puede prevalecer sobre los derechos básicos del ser humano, ergo, todos tenemos una ardua tarea por delante  si se quiere profundizar realmente en la democracia y los nuevos problemas que se han vuelto transfronterizos, transnacionales  e incluso transtemporales.

Paqui Solana

La cena del miedo (mi reunión con la ministra González Sinde)

Artículo publicado el 12 de enero de 2011 por Amador Fernández-Savater en el blog de la editorial Acuarela Libros y recogido por el diario El País el mismo día.

“[Amador Fernández-Savater, coeditor de Acuarela Libros, fue invitado (por azar, por error o por alguna razón desconocida) a una reunión con la ministra de Cultura y otras figuras relevantes de la industria cultural española para hablar sobre la Ley Sinde, el tema de las descargas, etc. En este texto cuenta lo que vivió, lo que escuchó y lo que ha pensado desde entonces. Su conclusión es simple: es el miedo quien gobierna, el miedo conservador a la crisis de los modelos dominantes, el miedo reactivo a la gente (sobre todo a la gente joven), el miedo a la rebelión de los públicos, a la Red y al futuro desconocido.]

La semana pasada recibí una llamada del Ministerio de Cultura. Se me invitaba a una reunión-cena el viernes 7 con la ministra y otras personas del mundo de la cultura. Al parecer, la reunión era una más en una serie de contactos que el Ministerio está buscando ahora para pulsar la opinión en el sector sobre el tema de las descargas, la tristemente célebre Ley Sinde, etc. Acepté, pensando que igual después de la bofetada que se había llevado la ley en el Congreso (y la calle y la Red) se estaban abriendo preguntas, replanteándose cosas. Y que tal vez yo podía aportar algo ahí como pequeño editor que publica habitualmente con licencias Creative Commons y como alguien implicado desde hace años en los movimientos copyleft/cultura libre.

El mismo día de la reunión-cena conocí el nombre del resto de invitados: Álex de la Iglesia, Soledad Giménez, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Alberto García Álix, Ouka Leele, Luis Gordillo, Juan Diego Botto, Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez (relacionado con el ámbito de los vídeo-juegos), Cristina García Rodero y al menos dos personas más cuyos nombres no recuerdo ahora (perdón). ¡Vaya sorpresa! De pronto me sentí descolocado, como fuera de lugar. En primer lugar, porque yo no ocupo en el mundo de la edición un lugar ni siquiera remotamente comparable al de Álex de la Iglesia en el ámbito del cine o Muñoz Molina en el de la literatura. Y luego, porque tuve la intuición de que los invitados compartían más o menos una misma visión sobre el problema que nos reunía. En concreto,imaginaba (correctamente) que sería el único que no veía con buenos ojos la Ley Sinde y que no se sintió muy triste cuando fue rechazada en el Congreso (más bien lo contrario). De pronto me asaltaron las preguntas: ¿qué pintaba yo ahí? ¿En calidad de qué se me invitaba, qué se esperaba de mi? ¿Se conocía mi vinculación a los movimientos copyleft/cultura libre? ¿Qué podíamos discutir razonablemente tantas personas en medio de una cena? ¿Cuál era el objetivo de todo esto?

Con todas esas preguntas bailando en mi cabeza, acudí a la reunión. Y ahora he decidido contar mis impresiones. Por un lado, porque me gustaría compartir la preocupación que me generó lo que escuché aquella noche. Me preocupa que quien tiene que legislar sobre la Red la conozca tan mal. Me preocupa que sea el miedo quien está tratando de organizar nuestra percepción de la realidad y quien está tomando las decisiones gubernamentales. Me preocupa esa combinación de ignorancia y miedo, porque de ahí sólo puede resultar una cosa: el recurso a la fuerza, la represión y el castigo. No son los ingredientes básicos de la sociedad en la que yo quiero vivir.

Por otro lado, querría tratar de explicar lo que pienso algo mejor que el viernes. Porque confieso desde ahora que no hice un papel demasiado brillante que digamos. Lo que escuchaba me sublevó hasta tal punto que de pronto me descubrí discutiendo de mala manera con quince personas a la vez (quince contra uno, mierda para…). Y cuando uno ataca y se defiende olvida los matices, los posibles puntos en común con el otro y las dudas que tiene. De hecho me acaloré tanto que la persona que tenía al lado me pidió que me tranquilizara porque le estaba subiendo la tensión (!). Tengo un amigo que dice: “no te arrepientas de tus prontos, pero vuelve sobre los problemas”. Así que aquí estoy también para eso.

Quizá haya por ahí algún morboso preguntándose qué nos dieron para cenar. Yo se lo cuento, no hay problema, es muy sencillo. Fue plato único: miedo. El miedo lo impregnaba todo. Miedo al presente, miedo al porvenir, miedo a la gente (sobre todo a la gente joven), miedo a la rebelión de los públicos, miedo a la Red. Siento decir que no percibí ninguna voluntad de cambiar el rumbo, de mirar a otros sitios, de escuchar o imaginar alternativas que no pasen simplemente por insistir con la Ley Sinde o similares. Sólo palpé ese miedo reactivo que paraliza la imaginación (política pero no sólo) para abrir y empujar otros futuros. Ese miedo que lleva aparejado un conservadurismo feroz que se aferra a lo que hay como si fuera lo único que puede haber. Un miedo que ve enemigos, amenazas y traidores por todas partes.

Quien repase la lista de invitados concluirá enseguida que se trata del miedo a la crisis irreversible de un modelo cultural y de negocio en el que “el ganador se lo lleva todo” y los demás poco o nada. Pero no nos lo pongamos demasiado fácil y pensemos generosamente que el miedo que circulaba en la cena no sólo expresa el terror a perder una posición personal de poder y de privilegio, sino que también encierra una preocupación muy legítima por la suerte de los trabajadores de la cultura. Ciertamente, hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podría ser un frágil hilo común entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ¿cómo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en día?

Lo que pasa es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupación, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callejón sin salida en el que sólo se puede pensar cómo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la única respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los demás prueben el miedo que uno tiene. Ley, represión, castigo. Lo expresó muy claramente alguien en la reunión, refiriéndose al modelo americano para combatir las descargas: “Eso es, que al menos la gente sienta miedo”. Me temo que esa es la educación para la ciudadanía que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.

Tienen miedo a la Red. Esto es muy fácil de entender: la mayoría de mis compañeros de mesa piensan que “copiar es robar”. Parten de ahí, ese principio organiza su cabeza. ¿Cómo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Está muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. “¡La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!”, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotografía en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo común. No, es robar. Traté de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sentía un marciano.

Me parece un hecho gravísimo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman. No la entienden técnicamente, ni jurídicamente, ni culturalmente, ni subjetivamente. Nada. De ahí se deducen chapuzas tipo Ley Sinde, que confunde las páginas de enlaces y las páginas que albergan contenidos. De ahí la propia idea recurrente de que cerrando doscientas webs se acabarán los problemas, como si después de Napster no hubiesen llegado Audiogalaxy, Kazaa, Emule, Megavideo, etc. De ahí las derrotas que sufren una y otra vez en los juzgados. De ahí el hecho excepcional de que personas de todos los colores políticos (y apolíticos) se junten para denunciar la vulneración de derechos fundamentales que perpetran esas leyes torpes y ciegas.

Tienen miedo a la gente. Cuando había decidido desconectar y concentrarme en el atún rojo, se empezó a hablar de los usuarios de la Red. “Esos consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis”, “esos egoístas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra”. Y ahí me empecé a poner malo. Las personas se bajan material gratuito de la Red por una multiplicidad de motivos que esos clichés no contemplan. Por ejemplo, están todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla. Pero la idea que tratan de imponernos los estereotipos es la siguiente: si yo me atocino la tarde del domingo con mi novia en el cine viendo una peli cualquiera, estoy valorando la cultura porque pago por ella. Y si me paso dos semanas traduciendo y subtitulando mi serie preferida para compartirla en la Red, no soy más que un despreciable consumidor parásito que está hundiendo la cultura. Es increíble, ¿no? Pues la Red está hecha de un millón de esos gestos desinteresados. Y miles de personas (por ejemplo, trabajadores culturales azuzados por la precariedad) se descargan habitualmente material de la Red porque quieren hacer algo con todo ello: conocer y alimentarse para crear. Es precisamente una tensión activa y creativa la que mueve a muchos a buscar y a intercambiar, ¡enteraos!

Lo que hay aquí es una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qué cómodas eran las cosas cuando no había más que audiencias sometidas. Pero ahora los públicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan, intervienen, abuchean, pitan, boicotean, silban. En la reunión se podía palpar el pánico: “nos están enfrentando con nuestro público, esto es muy grave”. Pero, ¿quién es ese “nos” que “nos enfrenta a nuestro público”? Misterio. ¿Seguro que el público no tiene ninguna razón verdadera para el cabreo? ¿No es esa una manera de seguir pensando al público como una masa de borregos teledirigida desde algún poder maléfico? ¿Y si el público percibe perfectamente el desprecio con el que se le concibe cuando se le trata como a un simple consumidor que sólo debe pagar y callar?

Tienen miedo al futuro. “¿Pero tu qué propones?” Esa pregunta es siempre una manera eficaz de cerrar una conversación, de dejar de escuchar, de poner punto y final a un intercambio de argumentos. Uno parece obligado a tener soluciones para una situación complejísima con miles de personas implicadas. Yo no tengo ninguna respuesta, ninguna, pero creo que tengo alguna buena pregunta. En el mismo sentido, creo que lo más valioso del movimiento por una cultura libre no es que proponga soluciones (aunque se están experimentando muchas, comoCreative Commons), sino que plantea unas nuevas bases donde algunas buenas respuestas pueden llegar a tener lugar. Me refiero a un cambio en las ideas, otro marco de interpretación de la realidad. Una revolución mental que nos saque fuera del callejón sin salida, otro cerebro. Que no confunda a los creadores ni a la cultura con la industria cultural, que no confunda los problemas del star-system con los del conjunto de los trabajadores de la cultura, que no confunda el intercambio en la Red con la piratería, etc.

Eso sí, hablé del papel fundamental que para mí podrían tener hoy las políticas públicas para promover un nuevo contrato social y evitar la devastación de la enésima reconversión industrial, para acompañar/sostener una transformación hacia otros modelos, más libres, más justos, más apegados al paradigma emergente de la Red. Como se ha escrito, “la inversión pública masiva en estudios de grabación, mediatecas y gabinetes de edición públicos que utilicen intensivamente los recursos contemporáneos -crowdsourcing, P2P, licencias víricas- podría hacer cambiar de posición a agentes sociales hasta ahora refractarios o poco sensibles a los movimientos de conocimiento libre”(2). Pero mientras yo hablaba en este sentido tenía todo el rato la sensación de arar en el mar. Ojalá me equivoque, porque si no la cosa pinta mal: será la guerra de todos contra todos.

Ya acabo. Durante toda la reunión, no pude sacarme de la cabeza las imágenes de la película El hundimiento: encerrados en un búnker, sin ver ni querer ver el afuera, delirando planes inaplicables para ganar la guerra, atados unos a otros por fidelidades torpes, muertos de miedo porque el fin se acerca, viendo enemigos y traidores por todos lados, sin atreverse a cuestionar las ideas que les arrastran al abismo, temerosos de los bárbaros que están a punto de llegar…(3)

¡Pero es que el búnker ni siquiera existe! Los “bárbaros” ya están dentro. Me gustaría saber cuántos de los invitados a la cena dejaron encendidos sus ordenadores en casa descargándose alguna película. A mi lado alguien me dijo: “tengo una hija de dieciséis años que se lo baja todo”. Y me confesó que no le acababa de convencer el imaginario que circulaba por allí sobre la gente joven. Ese tipo de cosas constituyen para mí la esperanza, la posibilidad de razonar desde otro sitio que no sea sólo el del miedo y los estereotipos denigratorios.Propongo que cada uno de los asistentes a la próxima cena hable un rato sobre el tema con sus hijos antes de salir de casa. O mejor: que se invite a la cena tanto a los padres como a los hijos. Sería quizá una manera de sacar a los discursos de su búnker, porque entonces se verían obligados a asumir algunas preguntas incómodas: ¿es mi hijo un pobre cretino y un descerebrado? ¿Sólo quiero para él que sienta miedo cuando enciende el ordenador? ¿No tiene nada que enseñarme sobre el futuro? El búnker ya no protege de nada, pero impide que uno escuche y entienda algo.

Amador Fernández-Savater (11-1-11)

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Intelectuales tecnócratas y otros Psicófagos

En respuesta al artículo Creadores , Ley Sinde, de  mi admirada Nieves Martín

Intelectuales  tecnócratas y otros Psicófagos

A la ministra y a esos “intelectuales anestesiados” parece habérseles olvidado el significado del concepto  “Opinión Pública” , al menos es su acepción  de deliberación colectiva y pluralista, donde los ciudadanos acuerdan sus coincidencias y arguyen y reconocen sus diferencias. Lo de menos es el modo o soporte en el que esa deliberación se lleve a término. Da igual que sean medios tradicionales, orales las más de las veces,  o a través de los medios de comunicación de masas, prensa, radio televisión , internet , etc. Lo realmente importante y esencial es que esa deliberación sea PLURAL, entablándose entre ciudadanos relacionados entre sí  por derechos en conflicto  y por intereses contradictorios ; si sesgamos , de forma oportunista , por desconocimiento o por motivos ocultos, la opinión pública , si entendemos como pública la mera conversación entre miembros de la misma comunidad de intereses y que comparten derechos solidarios habremos vaciado, íntegramente,  de contenido el concepto “Opinión Pública” en sus dos vertientes esenciales: consenso y debate , relacionadas intrínsecamente  con lo público vs  privado , lo visible , lo notorio , lo controlable y regulable , frente a lo invisible, lo íntimo, lo oculto que concierne a intereses sectoriales, parciales y defendidos/defendibles a expensas de los demás.

También parece habérseles olvidado que la libertad de construirnos a nosotros mismos, de ser quienes somos, tiene un precio. Así pues o se paga por la libertad o se entrega. El tiempo y la historia son jueces severos , a veces incluso la conciencia lo es .

Calibrar nuestras propias acciones  sopesando nuestros objetivos, intenciones , propósitos, logros y fracasos, promover algo justo , incluso rectificando en aras de más acertadas metas, con  reflexión , tenacidad y volición  es lo más ético y moral que la “clase política”, que nos representa, puede asumir , si para ello tiene que desacreditar a esos intelectuales “psicófagos” de los que se ha rodeado, que lo haga.

Paqui Solana

Creadores

enero 16, 2011 por Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros

Mi querida Paqui Solana me azuza (sí, no exagero con el término) para que “me moje” en el asunto de los creadores, la llamada ley Sinde de la llamada ministra Sinde y no sé qué cenas más que tanto abundan estos tiempos. Con la gracia sevillana que la distingue, Paqui (después de otros detalles más íntimos) me espeta en la página del programa en Facebook: “Venga, que me has entendido muy bien, mójate en el temilla de marras que los intelectuales de hoy están aletargados”.

Primero, es verdad que vivimos tiempos de miedos, o de recelos, o de interesada complacencia borreguera. No sé cómo me asombra que el director de “pagafanta” anuncie su nueva película con algo así como qué bueno es ser complaciente. En las horas (días y años también), en la horas bajas del compromiso intelectual español, llegará lejos. La moda de la complacencia a veces sirve de algo, pero normalmente sólo a los intereses del que la ejerce. ¿Cuándo ha crecido y progresado una sociedad sumida en la complacencia? Si encuentran un ejemplo, díganmelo.

Me temo que me estoy mojando. Luego me dicen los amigos que ya no se escribe así, que ni los periódicos lo hacen. Y digo yo, ¿qué periódicos? Ah, ¿ese que depende de los ingresos de su gran editorial?, ¿o ése que a pesar de todo el apoyo gubernamental no deja de sacar portadas al más puro estilo amarillista? (Díganme que los han identificado porque si no es que estamos todavía peor, aunque al fin y al cabo son sólo dos ejemplos del penoso panorama actual). Hasta da vergüenza llamarse periodista estos días (bueno, a mí me lleva dando vergüenza bastante tiempo).

Reconduciendo el tema, iba a hablar de “creadores” con motivo del revuelo montado por la publicación de Amador Fernández-Savater de “la cena del miedo (mi reunión con la ministra Sinde)” en el blog de Acuarela Libros y, posteriormente, en el diario El País (si no lo han hecho ya, lean, no se arrepentirán): http://www.elpais.com/articulo/cultura/cena/miedo/reunion/ministra/Sinde/elpepucul/20110112elpepucul_8/Tes

No es la primera vez que hablamos de los creadores en la era digital y la nefasta gestión de Sinde en todo este tema. Pero el caos de la situación hunde sus raíces desde mucho antes. Para hablar de creadores primero habría que clarificar el término a día de hoy. Y después establecer un mínimo marco de igualdad de derechos que obligue a acabar con los privilegios de unos pocos en detrimento de una sociedad cada vez más creativa en su conjunto.  Y me mojo, empezando por la propia profesión, ¿por qué un periodista de prensa cobra derechos de autor y un periodista de radio no? Y a veces ni cobramos sueldo si quiera. Por no hablar de los que se dedican a la comunicación y a la creación digital, ¿dónde están sus derechos de autor?

Me pide Paqui que hable de creadores, y sólo se me ocurre una historia vieja como la humanidad, la clásica división de los creadores adosados al poder y los creadores -que realmente crean- ajenos al poder. Claro, también hay zonas grises. Y esas son las que habría que explorar, que no haya tanta desigualdad creativa, tanta falta de justicia, extremos difíciles de justificar, y la zona de equilibro cada vez menor.

Quizá en esa exploración anda Amador. Otros, sin embargo, como Elvira Lindo, vieron en la cena algo privado, no merecía si quiera hacer un comentario. Mientras tanto, el Ministerio se apresuraba a decir que la llamada ministra estaba manteniendo diversas “reuniones” con diferentes creadores para reforzar su propuesta legal.  Parece un sainete. Una representación no se sabe si en teatro público o privado, de eso no me he enterado: ¿quién pagó la cena: cada invitado, Sinde, o los impuestos públicos?

Resumiendo, mientras la política sea ésta y sus leyes como ésta (Amador dice: “Me parece un hecho gravísimo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman. No la entienden técnicamente, ni jurídicamente, ni culturalmente, ni subjetivamente. Nada”); y mientras no se organicen laboralmente los derechos de todos, todos los creadores, seguiremos en un sistema de privilegios donde lo que menos cuenta es el esfuerzo personal.

La situación ya era mala hace tiempo, pero lo que en el entorno analógico resultaba fácil de ocultar, en el nuevo paradigma digital es menos fácil: se encienden los focos y se extiende la claridad. Resulta innegable la incapacidad de ciertos políticos, que sólo por un poco de amor propio deberían dimitir, y no esperar a que los echen. Eso sí, siempre que no los sustituyan por otros subvencionados de la industria cultural cinematográfica, que busquen donde realmente está la cultura.

Y para terminar. Personalmente sigo apoyando la plataforma: “Somos más de 1.000.000 contra la ley anti-descargas, Sinde dimisión”. Espero que nos escuchen por el bien de la cultura del país. Cuando las cosas empiezan mal, y siguen mal, sólo puede esperarse un final, el peor. Curiosamente me encuentro un significado coloquial de “sainete” en Cuba. Según la Real Academia, es el siguiente: “recriminación violenta”.  Y esto me recuerda también el nuevo libro que arrasa en Francia: Indignaos! Habrá que leerlo.

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Comentario sobre artículo de Carnicero

Cometario sobre artículo de C. Carnicero

El discurso me parece que sólo deja margen a la claudicación , no exenta de lirismo neorromántico, o a una nueva toma de la Bastilla; y querido Carlos corren malos tiempos para ambas líricas…Someternos al Diktat estadounidense o de los mercados, que ya vamos sabiendo vienen a ser lo mismo, no solo presupone abjurar de los valores y principios que representa, bien o mal, la Unión Europea, que ya de por si  están bien en precario y a la vista todos, y asumir los errores de cálculo y  apreciación  de los problemas de su diseño  ( libro blanco del mercado interior, diseño de las fases de unión económica y monetaria, calendarios, compromisos vinculantes) ;  presupone, asimismo,  negar de facto la Europa de los ciudadanos , ni siquiera hablo del marco constitucional o la entidad jurídica de Europa, y renunciar a la solidaridad y a  los compromisos con la prestación de auxilios a sus ciudadanos, sobre todo a los más desamparados, viejos, discapacitados, enfermos…

Por otra parte una nueva toma de La Bastilla, una rebelión cívica amplísima, supondría una involución en los esfuerzos acometidos para la convergencia, todos los esfuerzos y sacrificios para poder construir la Europa de los ciudadanos darían al traste y cada palo , cada Nación, aguantaría su vela…¿ Qué es peor? Ambas soluciones igual de malas…

La mirada asiática  de Europa  (ASEM ) significa una línea de vida en el barco europeo…Si nuestros gobernantes tienen sentido común y amplitud de miras seguirán ahondando y abundando en esas relaciones que pueden garantizar  algo más que nuestra estabilidad a corto/medio plazo, pueden garantizar la viabilidad de la UE.

Así que dejémonos de pandemonium  y rituales satanizadores que sin lograr garantizar nuestro propio sistema solidario de vivir y dejar vivir mal vamos a ayudar a  que se respeten los derechos humanos en China o en ninguna otra parte del mundo…

saludos

El artículo de Carnicero

Crisis de la izquierda o agotamiento del modelo social

La palabra “sistémica” se añadió hace poco tiempo al vocabulario de la politología. En general se refiere a lo que afecta a la totalidad de un organismo o a un sistema. El vocablo se ha puesto de moda para evidenciar la concatenación de efecto dominó que arrancó con la crisis financiera de carácter especulativo y que ha terminado por contaminar a la economía productiva motivando un recorte de derechos sociales, e incluso fundamentales, en las sociedad. Y no es una crisis económica ni siquiera en su acepción más amplia: es una crisis social que afecta a un modo de vida que probablemente nunca tendrá los parámetros que había alcanzado en la sociedad del bienestar.
Naturalmente, como ha ocurrido a lo largo de la historia, excepto en las pandemias anteriores a los espectaculares avances de la medicina y a partir de la aparición del algodón – John K. Galbraith introduce uno de sus libros más famosos: La Riqueza y la Pobreza de las Naciones, con la anécdota de lo que significó el uso del algodón en la ropa interior para las enfermedades infecciosas de la piel- y los descubrimientos sanitarios de finales del XIX, la crisis afecta de diferente manera según la extracción social de los ciudadanos, su pertenencia a las élites ejecutivas que han sustituido la administración de la propiedad.
Los asalariados están en el pico de la piragua, que es una expresión cubana que refleja mejor que ninguna otra la inestabilidad. Y los recortes que el sistema económico gobernado por quienes provocaron la crisis, amenaza con no tener final: nadie garantiza el nivel de sacrificios sociales necesarios para dar por finalizado este periodo de crisis sistémica.
En paralelo empieza a cundir el pánico entre los intelectuales de izquierda que no encuentras fórmulas de recambio para los proyectos políticos que terminaron su vigencia con la caída del muro de Berlín.
Los partidos conservadores han avanzado como una mancha de aceite por toda la Europa Occidental. El breve paréntesis del control de Barack Obama y del Partido Demócrata en las dos cámaras ha terminado con la contaminación del Tea Party en el Congreso. Para colmo de males, la economía modélica de crecimiento en el mundo, la China, se soporta en un sistema político autoritario que desconoce la existencia de derechos laborales. En el universo chino la productividad radica en la miseria salarial y en la ausencia de cualquier derecho fundamental de los trabajadores.
España, Portugal y Grecia –que junto a Estonia son los únicos países gobernados por partidos socialdemócratas- han tirado la toalla de sus principios por el acoso de los mercados y de los partidos conservadores que son quienes les permiten esos abusos y los propician.
En España las encuestas son demoledoras para el PSOE y el PP, con su agenda oculta, su connivencia con la corrupción amenaza con que las próximas elecciones sean un paseo militar para ellos.
Los sindicatos se encuentran acosados y desbordados. Y la sociedad, que en un porcentaje importante puede estar escandalizada con la naturaleza de esta crisis, está catártica, deprimida y atemorizada.
Es hora de exigir respuestas desde la izquierda y sólo una profunda rebelión social puede forzar los mecanismos para ponerla en marcha. Hoy lunes nos levantamos pendientes de saber si el acoso de los mercados motivará la necesidad de intervención directa en Portugal. Y eso nos afectara otra vez directamente a los españoles. Y la única pregunta interesante que queda sin responderse es cual es el límite de resignación y de pérdida de derechos al que estamos dispuestos a asistir como sociedad en un universo de enormes desigualdades.

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